Es muy típico de los adolescentes, especialmente de las niñas, querer ser mayor. Muchas sueñan con cumplir los 18 y mientras ese día no llega se esfuerzan por aparentarlos aunque no los tengan: tres kilos de maquillaje, tacones, escotazos, ropa fashion, etc. Curiosamente yo nunca tuve el deseo de aparentar más edad, no sé si porque no lo necesitaba (siempre me han echado más años de los que tengo…) o porque en el fondo, y aunque sepa que es ley de vida, no quería crecer. He tenido una infancia muy feliz, tanto que siempre he temido perder esa felicidad. Además, no entendía las prisas del resto de las niñas:
“Si total, todas las etapas de la vida tienen sus cosas buenas… ya tendrás tiempo de echarte novio, salir más tarde, maquillarte, etc”_pensaba.
Y es que yo siempre he tenido una visión más pesimista del crecimiento. Mientras que para la mayoría de las niñas crecer significaba eso que he puesto arriba, para mi crecer implicaba: tener más obligaciones, más responsabilidades, menos tiempo para uno mismo…
Pues en fin, como era de esperar, crecí. O eso pensaba, que había crecido. Terminé el instituto, cumplí los “famosos” 18 (que por cierto, no supusieron ningún cambio especial de mis costumbres, salvo que me saqué el carnet del coche
) y comencé a estudiar una carrera. Pero, ¿crecí? La teoría es que sí. Y bueno, en parte es cierta. He debido crecer pero no me he dado cuenta. El problema es que la vida, tan maravillosa algunas veces, tan hija de p*** otras, ha encontrado una forma bastante “particular” de demostrármelo. Hoy no es un buen día para mi familia, los años se han cebado con la generación de mis abuelos, haciendo mella en su salud y la palabra crecer tiene para mi una nueva implicación peor que las anteriores. Crecer supone que tus “intocables”, aquellos que de pequeño pensabas que NUNCA te faltarían, son tan vulnerables como todos los demás.
En fin, que me he llevado mucho tiempo sin escribir y vaya post he venido a poner… Pero bueno, me ha servido para desahogarme, supongo que eso es lo importante. Un beso para el que lo lea y lamento mucho si lo he deprimido. No era mi intención.
PD: lo único bueno que se puede sacar de esto que he escrito es una moraleja. Ésta es que, como dice mi abuela: todo en esta vida tiene solución menos la muerte. Así que, no debemos ahogarnos en un vaso de agua, ni discutir con aquellos que nos importan por nimiedades. Hay que disfrutar al máximo de la compañía de nuestros seres queridos, para que al menos, si los perdemos… nos queden SIEMPRE sus recuerdos.