Avatar

Enero 5, 2010

Ayer fuimos  a ver Avatar. Tengo que reconocer que me resistí un poco al principio: no había visto el trailer, no tenía ni idea de qué iba… Luego me hablaron muy bien de ella y me contaron el argumento, pero no sé, seguía sin llamarme mucho. Sin embargo, me propusieron verla en 3D y como aún no había visto ninguna peli así me dije: Venga, vamos a probar. Total, que me decidí a ir.

- Te gustará. Es como Pocahontas, me dijo una amiga.

Yo pensé: ¿Pocahontas? ¿Pero no es una peli de efectos especiales y cosas de esas? Pues que va, mi amiga tenía razón: Es Pocahontas.

Con esto no quiero decir que no me haya gustado. La película estuvo entretenida y tiene la moraleja ecologista de las típicas películas en las que el hombre blanco en su afán por explotar los recursos arrasa con la naturaleza y la vida de otros seres vivos. Además, para durar tres horas no se hace larga. Recomiendo lo de verla en 3D porque, aunque es un clavazo, los efectos son alucinantes. Es como estar metido en ese mundo, una manera más interactiva de ver la película. Bueno, pues ya me contaréis qué os ha parecido.

PD: Sed buenos, ¡que los Reyes están al caer!


Ya van dos

Diciembre 28, 2009

Este es el segundo video que subo sobre “La leyenda del buscador”. Como me enganché, tanto a la serie como a los libros, de cuando en cuando me paseo por youtube y veo los videos que hacen los fans. Pues bien, ayer vi este y me pareció que la canción estaba muy bien escogida. Aunque el video se llama Kahlan’s song, el nombre real de la canción es Penelope’s song y la canta Loreena McKennitt. La letra está dedicada a Penelope (la de La Odisea), que pasó 20 años esperando a que su marido volviera de la guerra.

En este video, la canción se centra en Kahlan. En el último capítulo de la primera temporada, en su intento por destriur al tirano Darken Ralh, Richard es transportado accidentalmente al futuro. Kahlan, en un principio lo da por muerto, pero una hechicera le cuenta dónde se encuentra en realidad. La única forma de devolverlo al tiempo presente es que confluyan (en el mismo lugar de los hechos) los tres tipos de magia que lo enviaron al futuro: el poder de orden, la confesión y el agiel. Para que esto suceda, Kahlan deberá tener un hijo en el presente, por lo que no tiene más alternativa que aceptar la propuesta de Rahl y casarse con su enemigo. A pesar de ello, en su soledad, Kahlan mantiene la esperanza de que su plan funcione y pueda volver a estar junto a Richard. Como dice la canción: conserva su corazon junto al suyo, hasta que él vuelva.

Bueno, más o menos queda explicado todo. Menudo rollo he cogido. Ahí os la dejo, espero que os guste.

Now that the time has come
Soon gone is the day
There upon some distant shore
You’ll hear me say

Long as the day in the summer time
Deep as the wine dark sea
I’ll keep your heart with mine.
Till you come to me.

There like a bird I’d fly
High through the air
Reaching for the sun’s full rays
Only to find you there

And in the night when our dreams are still
Or when the wind flows free
I’ll keep your heart with mine
Till you come to me

Now that the time has come
Soon gone is the day
There upon some distant shore
You’ll hear me say

Long as the day in the summer time
Deep as the wine dark sea
I’ll keep your heart with mine.
Till you come to me


La perfecta cuñada

Diciembre 9, 2009

No me he podido contener. Me lo han pasado y me he partido de risa. Ahí os lo dejo, a ver qué os parece.

(La calidad de la imagen es bastante baja, pero el sonido va bien. )


Aldast

Noviembre 30, 2009

-¿Aldast?- El hombre menudo levantó su cabeza de la jarra de cerveza y miró a Lyana con ojos cansados.- Necesito cierta información, y el posadero me ha dicho que tú podrías dármela.

-¿Información? ¿Sobre qué? No tengo ánimos para casi nada, no creo que pueda ayudarte- Apesadumbrado, volvió a hundir su mirada en la pinta que sostenía con ambas manos.

- Es sobre Lord Hurwood.- La expresión del parroquiano cambió súbitamente, pasando de mostrar desasosiego y tristeza a inflamar su mirada de furia y odio.- Tengo que devolverle un “favor”.

Lyana se sentó en la mesa de su interlocutor y le narró la historia que le había llevado hasta Malkam. Aldast cambió de actitud, ahora estaba interesado en lo que le contaba la asesina, y cada cierto tiempo le preguntaba algún detalle de su vida en Puerto Gris. Cuando la joven acabó se había hecho muy tarde, en la posada ya solo quedaban dos o tres borrachos dormidos sobre las sucias mesas de madera. Aldast se dirigió a Lyana con complicidad:

- Ahora que conozco tu historia, puedo darte la información que necesitas, Lyana. Como te dije antes, Hurwood me ha destrozado la vida. Hasta hace un mes trabajaba para él como contable, pero se metió en unos asuntos algo turbios y decidí no seguir adelante. Como dispongo de información que no le interesa que salga de su círculo, ha cogido a mi mujer y mi hija y se las ha llevado no sé adónde, con la amenaza de no dejarlas marchar si no termino el trabajo para él.- La mirada de Aldast se volvió a cargar de pesadumbre.- Ahora se ha hecho tarde, sube a tu habitación y descansa, que no lo has hecho desde que saliste de Puerto Gris. Esta tarde podemos vernos en mi casa, en la Plaza Mayor de la Ciudad. Estaremos más tranquilos y no nos escucharán oídos indeseables. Te espero impaciente.

- Allí estaré.- Le contestó la joven con agradecimiento.

Después de cenar, Lyana se acercó a casa de Aldast. El contable la esperaba sentado en un gran sillón y delante de él tenía una mesa repleta de lo que parecían ser planos y mapas. Su casa era grande, de aspecto señorial, pero en ese momento se encontraba tan triste y melancólica como su dueño.

- Te estaba esperando, pasa y acomódate, muchacha.- A Aldast se le notaba impaciente.- Verás, actualmente Lord Hurwood no se encuentra en la ciudad, asuntos de la corte. Tranquila, no pongas esa cara, cuando vuelva, vendrá acompañado del rey, y en el castillo están buscando trabajadores para preparar tamaño evento. Además, mientras está ausente, ha dejado a uno de sus vasallos al mando de todo, un tal…Lobsang.

- ¿Y qué tal os trata ese Lobsang?-Preguntó Lyana con la voz cargada de la resignación.

- Puf, no sé quién de los dos es peor. Tiene al pueblo un tanto oprimido, le encanta salir de juerga con su guardia personal, y ahora que no tiene a nadie por encima se cree poseedor de la verdad absoluta, así que ya te puedes imaginar cómo acaban los que le contradicen cuando se emborracha o tiene un mal día. En fin…la muerte repentina de Lobsang aceleraría la vuelta de Hurwood , ¿sabes adónde quiero llegar, no?- Terminó Aldast, esperando la respuesta de Lyana.

- Sí. Sería interesantísimo acabar con la vida de Lobsang para meterle el miedo en el cuerpo a Hurwood antes de que ruede su cabeza. Además, como están buscando trabajadores, ya que nadie va a saber quien es el asesino, puedo aceptar un puesto y enterarme de los movimientos de vuestro gobernador desde dentro.- Lyana desvió su mirada hacia el montón de papeles de la mesa.- Mientras me hablabas, he observado los planos que tenías preparados. Son del castillo, ¿no?

- En efecto, esos planos que tienes delante son del castillo. Hay un pasadizo que va desde el desagüe del foso hasta las mismas dependecias de Lord Hurwood, preparado por si hubiera alguna emergencia, y, adivina qué.- Dijo Aldast dándose unos leves toques en el pecho.- Me quedé con un juego de llaves antes de que me despidieran. La puerta del pasadizo está oculta, pero con mis indicaciones no te será difícil dar con ella.- En ese momento, la mirada de Aldast se tornó suplicante.- Pero, Lyana, me gustaría que una vez acabe todo esto, salves a mi mujer y mi hija, por favor.

- No te preocupes Aldast. Te prometo que haré lo que pueda por tu familia.- Un destello de furia cruzó la mirada de Lyana.- Que se vaya preparando Hurwood, no creo que le gustase saber lo que tengo pensado para él.

P.D. Perdón por la tardanza, pero la semana pasada tenía examen y me pillaba un poco mal xD. Esta parte me ha salido un poco más larga. En fin, hasta la próxima ;)


Who Knew…

Noviembre 28, 2009

Aquí os dejo una canción, más bien tristona, pero muy bonita. A ver qué os parece.


En Malkam

Noviembre 21, 2009

Montada en su negro corcel, Lyana llegó a las puertas de Malkam dos semanas después de abandonar Puerto Gris. Un solo vistazo a su alrededor le bastaba para comprobar que aquella ciudad era muy distinta de su lugar de origen. A diferencia de las vastas llanuras que rodeaban Puerto Gris, un denso bosque de encinas parecía engullir a la capital. Los edificios, a excepción de los que pertenecían a personalidades importantes, eran en su mayoría de madera, y las calles se disponían de manera ordenada. La ciudad se veía cortada en dos por el Vado Rojo, un caudaloso río. En la zona norte de la ciudad, arropado por un alto acantilado, descansaba la fortaleza del gobernador, un gran castillo de piedra que dominaba toda la zona.

Lyana se internó por las calles de Malkam buscando una posada que le diera cobijo durante su estancia y en la que empezar a socavar información sobre Lord Hurwood. Así, andando agarrada a las riendas de Tormenta, llegó a la puerta de La Espada Afilada. Dejó su caballo en los establos y abrió la puerta de la posada con seguridad. Nada más cruzar el umbral, el ambiente cargado de la habitación le golpeó en la cara. Le llamó la atención la dispar clientela que habitaba el local, pues lo mismo veía un parroquiano con vestimentas humildes, que un opulento mercader con llamativas vestiduras. Cuando encontró al orondo posadero, se acercó hasta su posición con determinación. El dueño del local repasó con su mirada milímetro a milímetro el sensual cuerpo de Lyana, y susurrándole al oído le preguntó:

-¿Qué hace una chica como tú en un sit…?- Antes de terminar de formular la pregunta, una daga afilada le presionaba los genitales, y Lyana le lanzaba una amenazante mirada desde sus fríos ojos negros.

- Quiero alojamiento y comida para el tiempo que me haga falta – Le dijo con una voz que podría haber apagado un fuego.

- De acuerdo muchacha, la habitación que tú quieras es para ti, pero aparta el arma que empuñas, no tiene por qué correr la sangre- Respondió el posadero con voz atemorizada. Rebajando la presión, Lyana se separó del hombre.

-¿Sabes algo de un tal Lord Hurwood? Tengo una cuenta pendiente con él que me gustaría resolver lo más pronto posible- Le preguntó sin desviar la mirada. Un simple vistazo a la expresión de Lyana bastó para saber que no venía a jugar.

-¿Qué si sé algo? Ese bastardo lleva jodiéndonos la vida desde que llegó a Malkam, jovencita. Maldito sea el diablo que lo trajo. De todas formas, no puedo darte mucha más información aparte de que la mayor parte de los ciudadanos deseamos que muera de la forma más lenta posible. Sin embargo, conozco a alguien que sí que podría ayudarte en tu empresa- Señaló con el dedo al fondo de la estancia. -¿Ves a aquel hombre de la última mesa? Se llama Aldast, y antes trabajaba para quien buscas. Acércate a hablar con él y dile que vienes de mi parte.

- Gracias. Espero que a partir de ahora nos llevemos mejor, y guárdate esas miraditas si no quieres perder algo más que tu hombría.- Lyana se dio media vuelta y se dirigió con seguridad al sitio que ocupaba Aldast.

-Vaya mujer.- Pensó en voz alta el posadero una vez que la joven se encontraba a una distancia lo suficientemente prudente.


Despedida

Noviembre 13, 2009

Su formación como asesina acababa de finalizar. El duro entrenamiento físico a que se veía sometida le daba un cuerpo atlético y proporcionado. Su pelo, moreno y largo, caía en cascada hasta la mitad de su espalda. Esto, sumado a la belleza heredada de su madre, hacía que multitud de miradas se fijaran en ella cuando paseaba por las calles de Puerto Gris, aunque una mirada de sus fríos ojos negros bastaba para terminar con cualquier intento de acercamiento por parte de ningún hombre que no se tratara de Trystanne, el joven que la acogió cuando, siendo una niña, deambulaba por las calles de la sucia ciudad.

Después de siete años había aprendido todo lo necesario para llevar a cabo su venganza. No había noche que no se acordara de lo que le hicieron a su padre, y había un nombre que no olvidaría hasta ver el cuerpo de su poseedor tendido ante sus pies, Hurwood. Así, en cuanto tenía algún rato libre, se dedicaba a investigar sobre la vida de su presa. Descubrió que era el gobernador de Puerto Gris cuando mataron a su padre, aunque después fue ascendiendo puestos en la escala social, llegando a ser una personalidad influyente incluso en la corte del Rey Bram, dirigente del reino de Asgard. Aunque le tenía perdida la pista, un día le sonrió la suerte, y en una conversación que entablaban dos guardias de la ciudad mientras hacían la ronda nocturna, se enteró de que Lord Hurwood vivía ahora en Malkam, capital de la región conocida como el Bosque Eterno por sus árboles de hoja perenne. Ya tenía donde empezar a buscar.

Cuando ya lo tuvo todo preparado para partir, fue a despedirse de Trystanne, que como ella, vivía en la Academia. Aunque estaba amaneciendo, sabía que era la hora en la que menos molestaba a su amigo, ya que al encontrarse en misión oficial dedicaba la noche al trabajo. Así, se plantó delante de la puerta y llamó con tres golpes sordos, como tenían convenido:

- Pasa Lyana, acabo de llegar.-  Trystanne estaba descamisado, acomodándose para dormir. – ¿Qué te trae por aquí tan temprano?- Dijo echándole una mirada inquisitiva.

-  No te vas a creer lo que me ha pasado, me he cruzado con dos guardias que hablaban de Hurwood. Ahora vive en la capital del Bosque Eterno. Venía para despedirme de ti, pues parto ya en su busca. Sé que no te gustará que vaya sola, pero prefiero acabar con esto sin ayuda de nadie, con mis propias manos. – Trystanne nunca había visto a Lyana tan impaciente, y aunque sabía que su alumna ya había sido nombrada asesina, era demasiado impulsiva, lo que en un descuido podría hacer peligrar su vida.

- De acuerdo. Entiendo que es lo que llevas esperando desde que acabaron con la vida de tu padre, así que tienes todo el apoyo que pueda darte. Recuerda mantener el temple y sé cuidadosa con todo lo que haces. Esperaré tu regreso. Ten cuidado, pequeña.- Cuando terminó, tenía a Lyana a dos palmos de su nariz.

– Si vuelves a llamarme pequeña, vendré a por ti cuando termine con Horwood – Le dijo clavando su oscura mirada en los ojos claros del asesino. La joven acercó sus labios  a los de Trystanne y los dos se fundieron en un beso.


Lyana

Noviembre 9, 2009

Era una niña normal. Su madre había muerto al darle a luz, pero la vida le había regalado un padre maravilloso con el que pasó una infancia muy feliz. Además, el noble linaje del que descendía le había permitido mantener una vida alejada de las penurias que asolaban las calles de Puerto Gris en aquella época. Sin embargo, el destino estaba a punto de asestarle un golpe que acabaría con la burbuja que la había mantenido aislada de la realidad durante esos diez años.

El día de su décimo cumpleaños salió a dar un paseo con su tutor por la plaza del mercado mientras se preparaba el almuerzo que su padre daría para celebrarlo. A mediodía, a la hora convenida, se disponían a volver a casa. Todo estaba en tranquilidad, y sin embargo, su instinto le decía que algo iba mal. A medida que se iban acercando a la mansión su intranquilidad fue en aumento, y cuando vio la humareda que salía por la ventana que daba a su habitación saltaron todas las alarmas. Abrió las puertas de un rápido empujón y entró. Mirar a su alrededor fue un duro golpe para ella, toda la casa estaba revuelta, y el cuerpo inerte de alguno de sus criados hizo que temblara de pies a cabeza. Sin pararse a contemplar el macabro escenario, subió como una exhalación las escaleras que llevaban a sus aposentos. La puerta de la habitación de su padre estaba atascada, así que tuvo que valerse de su fuerza para abrirla de un puntapié. Si ya la escena de la planta baja la había horrorizado, lo que se le planteaba ante los ojos acabó por derrumbarla. Su padre yacía sentado junto a su cama, con una herida a la altura del estomago que taponaba con la mano tratando de contener la hemorragia. Totalmente abatida, con lágrimas en los ojos, se arrodilló a su lado, y con un hilo de voz le preguntó:

- Papá, ¿qué ha pasado? Te pondrás bien ¿verdad?
- Lyana… no olvides…ha sido…Hurwood…vienen más…siempre te querré… – Y fijando una mirada de dulzura en su amada hija, exhaló su último aliento.

Un grito desgarrador que hizo temblar las paredes de la casa salió de su garganta. Su padre, todo lo que quería, estaba muerto. ¿Qué sería de ella ahora? ¿Qué iba a hacer una niña de diez años sin el amor de su progenitor? Un ruido en la planta baja y pasos subiendo por la escalera no le dieron tiempo a pensar nada más. Saltó por la ventana a los tejados del establo y se perdió corriendo por las sucias calles de la ciudad. Al día siguiente, el pregonero dio la noticia de que la familia Forel había sido aniquilada en su casa-palacio.

Después de tan amargo suceso, Lyana se dedicó a vagar por las calles de Puerto Gris sin rumbo definido, comiendo de los restos y durmiendo bajo los soportales de algunas casas, siempre con el nombre que quedó grabado a fuego en su mente, Hurwood. Ese fue su sino hasta que Trystanne, un apuesto joven de complexión atlética, le propuso una noche entrar a una academia un tanto especial.

Así es como Lyana, siete años después de duro entrenamiento y una formación rigurosa, llegó a convertirse en lo que llevaba persiguiendo desde que murió su padre, una asesina sedienta de venganza.

Sin título-1

P.D. ¿Continuará?? xDD
P.P.D. Ahí tienes Sueño, actualización ;)


¡Feliz Cumpleaños mamá!

Noviembre 8, 2009

Aquí te dejo un regalito virtual. Creo que esta canción resume bastante bien la relación entre una buena madre y sus hijos.

 

GRACIAS por los buenos momentos que hemos pasado. Gracias por estar conmigo en los malos, por tu apoyo incondicional. Gracias por la paciencia que le echas a nuestro “mal pronto”. PERDÓN por todos los quebraderos de cabeza que te damos.

Es un orgullo ser tu hija. Te quiero mucho.


Tiempo de Waltz

Octubre 13, 2009

Me encantaaa!!